Diario Córdoba, 14-12-2011
En primer lugar, bien es cierto que se ha tratado de
profundizar en la anhelada idea de unión fiscal. Una armonización que, al menos
para los próximos ejercicios, ha de basarse en la línea de austeridad indicada
por los alemanes, y que pretende endurecer las sanciones para aquellos que
incumplan unos criterios más estrictos. Un decisión que, pese a la rotundidad
con la que parece haberse establecido, no deja de esconder sombras: ¿qué hace
suponer que si antes no se imponían sanciones por incumplimiento (pese a que
estaban contempladas), sí se hará ahora? ¿Serán países como Grecia, España o
Portugal capaces de imponerse una disciplina a la alemana? ¿Cuál será el coste
en recorte sociales que le supondrá a estos países? Ello, según parece, quedará
en manos de los expertos del Banco Central Europeo.
Por otro lado, y también por dictamen, vuelve a obviarse
el tema de los “eurobonos”; un instrumento que supondría evitar más sobresaltos
con la prima de riesgo, que conseguiría armonizar la deuda de todos los países
a un solo canal, pero que los alemanes siguen viendo con recelo por la pérdida
de fortaleza que podrían sufrir si tienen que olvidarse de sus bonos del tesoro
nacional, a riesgo cero.
Por último, no podemos permanecer ajenos al papel del
Reino Unido; pese a las abundantes críticas recibidas, a mi juicio se trata de
un verdadero ejercicio de responsabilidad al margen de todo “quedabienismo”:
efectivamente, si se está en el euro se está con todas las consecuencias; y si
no se está, también con las todas sus consecuencias. Visto así: ¿qué necesidad
tiene el Reino Unido de enfangarse en esta clase de líos surgidos a raíz de la
moneda única, si no tiene moneda única? No olvidemos que con la misma
responsabilidad, los políticos ingleses eran los primeros en cumplir los
acuerdos firmados con la Unión Europea en materia económica, mientras que los
muchos otros países andaban a trancas y barrancas.
Como vemos, al final la Unión Europea no deja de ser una
suerte de club, en el que cada uno busca su propio interés, ya coincida o no
con el común; creer en el europeísmo, en el sentimiento común, en la
solidaridad entre los países o en los símbolos únicos es, según creo, dar un
brindis al sol o creer en una pantomima que, dicho sea de paso, parece que se
acerca cada día más un ideal que puede resultar atractivo en su forma, pero
suyo contenido parece desmoronarse por momentos.


5 comentarios:
De alguna manera no parece justo que las naciones europeas "nucleares" -por oposición a periféricas- merezcan perder comba al verse perjudicadas por eurobonos que saquen del atolladero a los que no han sabido gestionarse adecuadamente en estos últimos años en los que ya se iba gestando la actual crisis internacional. Preferiría la mentalidad del "sálvese quien pueda", aunque eso perjudicase a nuestro propio país; que un arraigamiento aún mayor de la mentalidad subsidiarista tan genuinamente mediterránea. Cada país busque su propio interés y cada ciudadano el suyo: por mi parte, seguiré madrugando para llegar puntual a mi trabajo.
Al anterior comentarista, me gustaría recomendarle una visita a una hemeroteca, una vez allí podría hacer un ejercicio que seguro le vendría bien, leer algunos artículos de hace cuatro, cinco o seis años, cuando se hablaba del milagro español, y mirar que pasaba entonces con el déficit alemán...Le ahorraré el esfuerzo, los primeros que se pasaron por el arco del triunfo los objetivos de déficit fueron nuestros buenos amigos teutones.
Todo ello sin tener en cuenta la otra parte de la agenda, el famoso fondo de rescate, que a la manera tradicional en las sucesoras de las Comunidades Europeas, traspasa importantes parcelas de soberanía a un órgano burocrático de dudosa naturaleza, no fiscalizado, y sin ningún tipo de legitimidad democrática.
Sin embargo, no es raro que en nuestro malhadado país todo sean alabanzas, tantos años llevamos comulgando con ruedas de molino,que otra más no va a empacharnos. ¡ay!¡Qué buen vasallo si tuviera un buen señor!
Gregorio
PD. Amigo Raúl (con ele) nasdrovie
Acepto sinceramente agradecido a Gregorio su alusión a mi comentario, que seguro merece -es cierto- una enmienda a la totalidad, y espero que tome mi ignorancia económica como un atenuante de los errores que haya podido cometer: soy un total desconocedor de la materia, excepto de aquellas cosas aprendidas en este excelente blog (de su autor y de sus comentaristas que realmente sí saben). Aunque un poco envidioso de tanto conocimiento económico ajeno, verdaderamente agradecido,
Damián S.
En cualquier caso, la economia, mal que nos pese, no es una ciencia exacta, asi que todo tieneque ser matizado y a mi comentario es probable que un tercer comentarista podria ponerle pegas y dar argumentos perfectamente razonables en contra.
Buenos dias, y siga disfrutando del amigo Raúl que el si que sabe.
Gregorio
Buenas Raúl,
Tú sabes mejor que yo si las medidas que se han tomado son acertadas pero no estoy de acuerdo en eso de que la postura del Reino Unido es un ejercicio de responsabilidad.
Más bien todo lo contrario porque si Cameron se ha opuesto al acuerdo es precisamente porque quiere intervenir en el futuro del euro a pesar de no estar dentro, presentándose en la reunión dispuesto a hacer una especie de chantaje que no había comunicado ni a su socio de Gobierno.
Y con respecto al europeísmo creo que es cierto que creer en la bandera o en un sentimiento europeo es en parte en brindis al sol. El problema es no darse cuenta de que el interés de cada país, en la mayoría de los casos, está dentro de la UE.
Publicar un comentario en la entrada