En mi incipiente carrera docente, en el marco de las clases prácticas para
la asignatura introductoria de microeconomía que imparto este semestre, he
podido reencontrarme con multitud de conceptos básicos y esenciales de la misma
disciplina: curvas de utilidad, preferencias, curvas de oferta y demanda, equilibrio,
etc. Todo un verdadero mundillo teórico que, al menos sobre el papel, suena muy
perfecto y armonioso, hasta tal punto que es posible llegar a creer que uno
puede manejar los hilos de los agentes económicos con unas simples expresiones
algebraicas.
Sabemos como, efectivamente, la realidad es más compleja que esas simples
ecuaciones; muchísimo más. Y es precisamente este el argumento que esgrimen no
pocos alumnos e incluso docentes de la materia, que hablan de la existencia de
un verdadero mundo de “matrix” en las explicaciones de esas clases de teoría
económica.
Efectivamente, los modelos que se explican en estas clases son en cierta
forma ilusorios. No existe propiamente un mercado en la realidad que presente
unas curvas de demanda y oferta que sean dos línea rectas que se cruzan para
alcanzar un precio y una cantidad de equilibrio. Ni existe un tasa constante a
la cual si el precio sube la cantidad demandada baja. Como tampoco existe en la
realidad "el vacío" sobre el cual muchos físicos desarrollan multitud
de teorías. Pero esos modelos y esas teorías no pretenden recoger la realidad
tal y como es para explicarla perfectamente. Más bien, lo que se pretende con
ellos es captar ciertas tendencias que presentan los mercados, y que pueden
derivarnos en resultados interesantes y aplicables a la realidad.
Por ejemplo, que las personas están dispuestas a comprar menos de un
producto cuando este es más caro, pues parece un supuesto bastante razonable;
igualmente lo es el hecho de que una empresa está dispuesta producir y vender
más si el precio del bien que produce aumenta. Estos hechos tan razonables son
lo que se recogen detrás de las curvas de oferta y demanda y su formalización
matemática, siempre acorde con lo anterior, es la que nos permite trabajar con
ellas para empezar construyendo modelos sencillos; una formalización que, para
el caso de un curso introductorio, será todavía sencilla (y, quizás por ello,
algo más alejada de la realidad).
En cualquier caso, estamos hablando de una base imprescindible, por dos
motivos principales: en primer lugar, porque solo a partir del conocimiento de
modelos sencillos es posible introducir nuevas variables que los compliquen los
modelos, de tal forma que estos se vayan acercando un poquito más a la
realidad, posibilitando que de ellos se puedan extraer conclusiones cada vez
más relevantes. Y en segundo lugar, porque es sobre la base de estos sobre los
que se podrán introducir factores de desviación, esto es, hechos que se
observan en la realidad y que pueden mejorar el modelos al incluir ciertos
supuestos que nos permitan sacar conclusiones para ciertos casos particulares
(por ejemplo, si la empresa del mercado que estudiamos es un monopolio, la
curva de oferta es algo diferente a la que se plantea en un mercado competitivo;
una de las conclusiones para dicho caso es que el precio de mercado es superior
al que habría de existir competencia perfecta).
En el fondo, lo que se trata es de ser, por un lado
humildes, aceptando que la realidad es muy compleja, y que de lo que se trata
es de aproximarse a ella desde un ángulo concreto para explicar parcialmente un
aspecto de la misma; y por otro lado, de no caer en el escepticismo, creyendo
que este tipo de mundo de “matrix” que se estudia en cursos introductorios
carecen de sentido. Y eso si, siempre con una idea importante en la
cabeza: que con nuestro estudio hagamos que nuestra sociedad sea, al menos, un
poquito mejor.


2 comentarios:
Coincido con el autor en su opinión sobre la oportunidad y necesidad de la simplificación metódica: en efecto, así actúan incluso las ciencias empíricas para comprobar si una hipótesis teorética se adecúa con la realidad. Y gracias a ello la ciencia y la técnica han avanzado, haciendo este mundo bastante más llevadero. ¿Quién puede discrepar de que no deba actuar así la ciencia económica? Mucho más aún su enseñanza...
Enhorabuena al autor por su nueva vida docente. ¡Seguro que llegará muy alto! Este blog y sus múltiples visitas son muestras de su valía.
encantada de reencontrarme con esos "conceptos básicos". Como toda teoría-modelo, necesita sus simplificaciones para entenderla en un primer momento, y después poder profundizar en ella y ver sus imperfecciones cuando ya están claros los conceptos. IS-LM, oferta y demanda, y demás curvas vuelven como viejos amigos.
¡ánimo en la nueva etapa de profesor, y claridad!
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