domingo 2 de octubre de 2011

TEORÍA ECONÓMICA O PRECIOS "EN EL VACÍO"



En mi incipiente carrera docente, en el marco de las clases prácticas para la asignatura introductoria de microeconomía que imparto este semestre, he podido reencontrarme con multitud de conceptos básicos y esenciales de la misma disciplina: curvas de utilidad, preferencias, curvas de oferta y demanda, equilibrio, etc. Todo un verdadero mundillo teórico que, al menos sobre el papel, suena muy perfecto y armonioso, hasta tal punto que es posible llegar a creer que uno puede manejar los hilos de los agentes económicos con unas simples expresiones algebraicas.


Sabemos como, efectivamente, la realidad es más compleja que esas simples ecuaciones; muchísimo más. Y es precisamente este el argumento que esgrimen no pocos alumnos e incluso docentes de la materia, que hablan de la existencia de un verdadero mundo de “matrix” en las explicaciones de esas clases de teoría económica.

Efectivamente, los modelos que se explican en estas clases son en cierta forma ilusorios. No existe propiamente un mercado en la realidad que presente unas curvas de demanda y oferta que sean dos línea rectas que se cruzan para alcanzar un precio y una cantidad de equilibrio. Ni existe un tasa constante a la cual si el precio sube la cantidad demandada baja. Como tampoco existe en la realidad "el vacío" sobre el cual muchos físicos desarrollan multitud de teorías. Pero esos modelos y esas teorías no pretenden recoger la realidad tal y como es para explicarla perfectamente. Más bien, lo que se pretende con ellos es captar ciertas tendencias que presentan los mercados, y que pueden derivarnos en resultados interesantes y aplicables a la realidad.

Por ejemplo, que las personas están dispuestas a comprar menos de un producto cuando este es más caro, pues parece un supuesto bastante razonable; igualmente lo es el hecho de que una empresa está dispuesta producir y vender más si el precio del bien que produce aumenta. Estos hechos tan razonables son lo que se recogen detrás de las curvas de oferta y demanda y su formalización matemática, siempre acorde con lo anterior, es la que nos permite trabajar con ellas para empezar construyendo modelos sencillos; una formalización que, para el caso de un curso introductorio, será todavía sencilla (y, quizás por ello, algo más alejada de la realidad).

En cualquier caso, estamos hablando de una base imprescindible, por dos motivos principales: en primer lugar, porque solo a partir del conocimiento de modelos sencillos es posible introducir nuevas variables que los compliquen los modelos, de tal forma que estos se vayan acercando un poquito más a la realidad, posibilitando que de ellos se puedan extraer conclusiones cada vez más relevantes. Y en segundo lugar, porque es sobre la base de estos sobre los que se podrán introducir factores de desviación, esto es, hechos que se observan en la realidad y que pueden mejorar el modelos al incluir ciertos supuestos que nos permitan sacar conclusiones para ciertos casos particulares (por ejemplo, si la empresa del mercado que estudiamos es un monopolio, la curva de oferta es algo diferente a la que se plantea en un mercado competitivo; una de las conclusiones para dicho caso es que el precio de mercado es superior al que habría de existir competencia perfecta). 

En el fondo, lo que se trata es de ser, por un lado humildes, aceptando que la realidad es muy compleja, y que de lo que se trata es de aproximarse a ella desde un ángulo concreto para explicar parcialmente un aspecto de la misma; y por otro lado, de no caer en el escepticismo, creyendo que este tipo de mundo de “matrix” que se estudia en cursos introductorios carecen de sentido. Y eso si,  siempre con una idea importante en la cabeza: que con nuestro estudio hagamos que nuestra sociedad sea, al menos, un poquito mejor.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Coincido con el autor en su opinión sobre la oportunidad y necesidad de la simplificación metódica: en efecto, así actúan incluso las ciencias empíricas para comprobar si una hipótesis teorética se adecúa con la realidad. Y gracias a ello la ciencia y la técnica han avanzado, haciendo este mundo bastante más llevadero. ¿Quién puede discrepar de que no deba actuar así la ciencia económica? Mucho más aún su enseñanza...

Enhorabuena al autor por su nueva vida docente. ¡Seguro que llegará muy alto! Este blog y sus múltiples visitas son muestras de su valía.

c. dijo...

encantada de reencontrarme con esos "conceptos básicos". Como toda teoría-modelo, necesita sus simplificaciones para entenderla en un primer momento, y después poder profundizar en ella y ver sus imperfecciones cuando ya están claros los conceptos. IS-LM, oferta y demanda, y demás curvas vuelven como viejos amigos.
¡ánimo en la nueva etapa de profesor, y claridad!