¿Quién dijo que la profesión de economista no es de alto
riesgo? El fin de semana pasado cuatro compañeros becarios y un servidor nos
dispusimos a recorrer los 450 kilómetros que separan Pamplona de Salamanca para
acudir al “S3F” (Salamanca Social Science
Festival), unas jornadas de conferencias, charlas, mesas redondas y
encuentros para debatir acerca de la situación económica actual a nivel
nacional e internacional, y del papel de los teóricos de dicha ciencia (y de otras
ciencias sociales) y sus ideas como clave para atajar la misma. Un congreso,
con el sello de FEDEA (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) como
organizador principal, que contó con la participación de un gran número de
catedráticos, profesores ordinarios y doctores en Economía incluyendo a dos
premios nobel en dicha disciplina.
La primera pregunta que el lector se debe plantear parece
evidente: ¿qué de riesgo hay en todo esto? La cuestión es que una vez en carretera,
a los 30 minutos de viaje, el Opel Zafira que nos conducía hacia tierras
castellanas se detuvo en plena autopista por algún lugar entre Navarra y
Guipúzcoa. El conductor, a grito de “¡abandonad el coche!” nos precipitó hacia
el arcén, donde nos dispusimos (una vez colocado el chaleco reflectante
homologado) a colocar el triangulo reglamentario a la par que nuestra suerte
andaba a merced de lo pegados que iban pasando los camiones. Tras personarse la
Guardia Civil fuimos desalojados en taxi a un pueblo cercano, donde amablemente
nos sirvieron una Coca-Cola en Euskera, y posteriormente fuimos llevados de
vuelta a la capital Navarra donde pusieron a nuestra disposición una furgoneta
tipo “reparaciones” que nos llevó hasta Salamanca al ritmo del Reaggeton que nos pinchaba un compañero
de fatigas.
Dejando a un lado esta anécdota y pasando al plano propiamente
técnico, el congreso resultó ser altamente enriquecedor, y del que se deben
resaltar varios aspectos. En primer lugar, es admirable ver a un grupo de
economistas comprometidos que no tienen “pelos en la lengua” a la hora de
proponer y defender en público algunas ideas que suenan tan descabelladas para
muchos políticos como son el cheque escolar, el contrato único, el copago
sanitario o la reducción de servicios públicos ineficientes; ideas que, dejando
de un lado las demagogias, tienen estudiadas al detalle y con datos
contrastados, y que muchas de ellas pueden suponer pasos definitivos para que
de una vez se alcancen las hastiadas “reformas estructurales” que este país
necesita desde hace ya un tiempo. Un hecho que nos debe llevar a pensar como
muchas veces los políticos tratan de vendernos en sus programas electorales
propuestas en materia económica que suenan francamente bien, pero que a la
postre pueden conducirnos a crisis como la que actualmente estamos viviendo.
En segundo lugar, es de destacar la gran participación
ciudadana en los distintos actos organizados, donde instruidos en la ciencia
como legos en la misma pudimos realizar intervenciones y preguntas más o menos
comprometidas para que los grandes expertos nos diesen una visión más cercana
de muchos de los problemas de la economía global en la actualidad. Ello se
reflejó además en la amplia participación de periodistas económicos en los
debates, en tanto que su trabajo consiste en divulgar al ciudadano de “a pie”
lo que proponen los economistas, así como en la presencia de miembros de la
plataforma “Democracia Real Ya”, que, todo sea dicho, poco argumentar frente a
las detallados estudios e ideas presentadas por los economistas ponentes.
Y en tercer lugar, hay que reconocer que la calidad de las
charlas y de las ideas debatidas estuvo a la altura de los nombres de sus
participantes. Pesos pesados de la ciencia económica de nuestro país de la
talla de Jesús Fernández-Villaverde (UPenn), Samuel Bentolila (CEMFI), Luis
Garicano (LSE), Javier Díaz-Giménez (IESE) o Juan José Dolado (Univ. Carlos
III), y otros ponentes extranjeros entre los que se encontraban Eric Maskin
(Princeton) y Finn Kynland (UCSB), premios nobel de economía en 2007 y 2004
respectivamente, hicieron de este congreso un encuentro de alto nivel, que
situó a Salamanca, al menos por unas horas, como la capital europea de la
teoría económica, como quizás ya fuera en épocas de la escuela que lleva su
propio nombre, liderada por Francisco de Vitoria.
Es de justicia agradecer a FEDEA no solo la calidad de los
ponentes, si no también el gran despliegue planeado y la gran organización del
evento. Y por supuesto, el más sincero apoyo a los economistas que trabajan en
la misma fundación y a su blog “Nada es gratis” (cuyo link incorporo en el blogroll que hay en el lateral de esta
página), por que son ellos, y no los “políticuchos” de turno, los que tienen
las ideas estudiadas para lograr que España pueda salir de esta crisis y poder
así empezar a despegar económicamente para alcanzar el lugar que se merece este
gran país.


2 comentarios:
:)
Nunca se valorará suficientemente la importancia del periodismo económico, no sólo el especializado (diarios de información exclusivamente económica, que no dejan de estar dirigidos a expertos en la materia), sino el más divulgativo (el de los diarios generalistas). En efecto, esas páginas crean en el ciudadano de "a pie" -como lo denomina el blogger- una cultura que le haga este obstruso mundo económico un poco más inteligible: en medio de tanto tecnicismo, verdadero o falso (como el que gastan nuestros políticos, quienes nos abruman con cifras y datos que ni aún ellos mismos acaban de comprender), ese sano periodismo nos acerca a todos un poco más hacia la comprensión de fenómenos económicos del más alto interés. Este blog cumple sobradamente este objetivo divulgador. Felicidades a su creador, pese a que por unas horas se convirtiese, con coche averiado de por medio (y pese a sus más que notorios conocimientos en la materia) en un ciudadano más "de a pie".
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