Estamos de celebración en el blog: cumplimos 100 entradas.
Son muchas las páginas que van quedando plasmadas ya en este espacio
cibernético, con lo que no se pretende otra cosa que divulgar y ayudar a formar
opinión en torno a diversos aspectos de la economía abarcando un amplio
espectro, desde lo más actual y tangible, hasta las consideraciones más
teóricas de la ciencia. Es personalmente una satisfacción que me invita a
seguir con esta labor que inicié hace ya más de 4 años, y que me consta cuenta
con un puñado de seguidores que fielmente entran para leer y comentar lo que
aquí se plasma, a los que se unen miles de curiosos que de forma más o menos
casual acceden a esta web a través de los portales de búsqueda para leer sobre
aspectos concretos.
Por desgracia, este motivo de celebración queda teñido por
la inevitable crudeza de la realidad. Ciertamente parece que no levantamos
cabeza; el último revés lo ha vuelto a dar el dato de desempleo: rozamos ya los
cinco millones de parados. Como economista, esto me duele. Ya no solo por lo
mal que está quedando la profesión en nuestro país, sino por el deterioro en la
situación de muchas familias, que ven como sus fuentes de ingresos comienzan a
agotarse poco a poco. Por que si fueron muchas las personas que vivieron por
encima de sus posibilidades, somos todos los que estamos pagando todos los
platos rotos generados.
Ni Zapatero, ni Rajoy, ni Rubalcaba, ni Cospedal, ni el de
más aquí ni el de más allá; esto no es campaña anti algunos ni pro otros:
¡bostezo de política! El paro, y en general, la situación económica, han
llegado a tal punto que deberían convertirse en temas primordiales; verdaderos
asuntos de Estado. Debemos rechazar que los partidos, en plena campaña
electoral, sigan ofrecernos cifras, panoramas y propuestas demagógicas, para
centrarse de una vez en la (triste) realidad social del país. Aquí, me consta,
no faltan las ideas: más bien sobran los que las impiden llevarlas a cabo, los
ostentadores del poder, y los que emplean los medios como armas para generar
opiniones tales como las que nos han conducido a la presente situación.
Todos este panorama, personalmente, sigue siendo un reto;
los economistas, según creo, tenemos el deber moral de luchar y esforzarnos por
tratar de contribuir a erradicar que la gente lo pase mal por el paro, la
inflación, la pobreza o la escasez. Y ello ha de comenzar por nuestro país, con
el cual debemos estar comprometidos para evitar, en este caso, que haya más
familias al albur de la beneficencia social, y con la impotencia de ver como es
imposible conseguir un trabajo. Me da vergüenza ver a los albañiles que estos
días están arreglando la fachada de mi piso, y pensar que, en comparación con
otras miles (ya millones) de personas, a ellos les ha tocado la lotería.
Como puede notar el lector, escribo estas palabras desde
mi evidente mosqueo interior; si bien, como he dicho al principio, la idea era
tener una celebración afable por este aniversario, la realidad me impide
mostrar cien por cien esta satisfacción (lo cual, por cierto, alimenta mi
frustración). Pero por otro lado no escondo que esto me motiva, y me satisface
poder aportar mi granito de arena para que los mensajes que aquí plasmo de
manera constante vayan ayudando a mejorar un poco la sociedad en la que vivo y
las venideras. Es parte de ese compromiso que tengo como profesional que trato
de ser.
Un compromiso que, tal y como ya he mencionado, cuenta con
su grupo de seguidores fieles, a los cuales me gustaría dar las gracias de
manera especial, porque son ellos, con sus comentarios bien escritos bien por
los pasillos de la facultad o de cualquier otro modo, los que me motivan a
seguir con esta labor.
¡Gracias a todos los lectores!


4 comentarios:
Gracias a ti Raul y mi mas sincera enhorabuena por el aniversario!
De enhorabuena estamos los seguidores del blog: !ya cien entradas con las que disfrutar y aprender!
Y aunque, en efecto, la actual coyuntura no esté para muchas celebraciones abramos un paréntesis mental para ignorar la realidad (al más genuino estilo de nuestros políticos profesionales) y soplemos con fuerza para apagar esas tres velas que hacen centenario al blog.
Con el sabor agridulce del pastel hispano, ¡felicidades!
Mucho animo para seguir adelante, ¡hacen falta ideas y ganas¡
La cosa está j... quiero decir negra.
¡FELICIDADES-BESOS-GRACIAS¡
¡Felicidades! Los aniversarios son así, nos hacen recordar cosas, hacer balance, y a veces resultan agridulces. Pero gracias por instruirnos un poco con cada entrada. :)
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