El pasado mes de julio, en el
seno del curso “Economía política de la crisis internacional,” organizado por
la Universidad Complutense de Madrid, tuve la oportunidad de conocer en persona
y charlar con todo un premio nobel en su ámbito: Joseph Stiglitz, de la
Universidad de Columbia (Nueva York).
Formado en el MIT, donde
desarrolló su carrera académica antes de ser docente en instituciones de tan
alto nivel como Yale, Oxford o Princeton, el profesor Stiglitz es uno de esos
economistas que no deja indiferente a nadie. Pese a que sus méritos iniciales
estaban vinculados al área de la economía teórica, siempre participó
activamente en la vida política e institucional; así, fue miembro del gabinete
de Clinton, y pasó a ser economista jefe del Banco Mundial, entre otros muchos
cargos.
Fue precisamente tras su paso por
estas instituciones cuando comenzó a desarrollar su visión más crítica de lo
que él mismo el “fundamentalismo de mercado”. Se manifestó abiertamente
contrario al proceso de globalización al que tendían los países, y del cual los
países pobres no consiguen obtener los mismos beneficios que los
occidentalizados; una visión harto controvertida que quedó plasmada en su
célebre libor “El malestar de la globalización”.
Su postura de pensamiento es
abiertamente neokeynesiana; así, aboga por la existencia de una regulación
consolidada y fuerte en el mercado financiero, y por el control de la economía
a través de los instrumentos de política fiscal, ideas que, sin lugar a duda,
son polémicas en su país natal. Incluso en España dejó su particular huella de
controversia, cuando el pasado mes de junio acudió a una reunión del denominado
movimiento 15-M, en la cual no dudó en intervenir y alentar a los jóvenes
megáfono en mano.
Pero sin duda alguna Stiglitz
comenzó a abrirse un hueco dentro del mundo económico gracias a sus
aportaciones de teoría “micro”; entre ellas destacan el desarrollo de modelos
de información asimétrica, así como el estudio de los denominados “salarios de
eficiencia” en el marco del mercado laboral. Estudios que le llevaron a obtener
el premio novel de economía en el año 2001.
A mí, personalmente, me animó a continuar mis estudios en economía, y me invitó a solicitar una plaza a la Universidad de Columbia donde actualmente es docente. Desde el blog, solo me queda felicitar a “Joe”
Stiglitz por su admirable carrera académica, así como su osadía a la hora de
plantear problemas desde un punto de vista alternativo que muchos, por falta de
coraje, no se atreven a exponer.
Joseph Stiglitz no dudó en tener un detalle con el blog con esta dedicatoria.



1 comentarios:
Guau! Este blog tiene mucho caché...
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